Causas del Dolor Lumbar Crónico: ¿Por Qué No Desaparece mi Dolor de Espalda Baja?

Respuesta Corta 

El dolor lumbar crónico es aquel que persiste por más de 12 semanas, superando el tiempo normal de curación de los tejidos. Sus causas más frecuentes son de origen mecánico y degenerativo, incluyendo la artrosis facetaria, la enfermedad degenerativa del disco, la estenosis espinal y las hernias discales. Sin embargo, factores como el sedentarismo, la debilidad de la musculatura profunda (core), el estrés emocional y malas posturas sostenidas juegan un papel crucial en su cronificación. A diferencia del dolor agudo, el crónico suele requerir un abordaje multidisciplinar para su solución.

Causas del Dolor Lumbar Crónico: Entendiendo por qué persiste la molestia

Te levantas por la mañana y notas esa rigidez familiar en la parte baja de la espalda. Pasan las horas y, aunque a veces mejora con el movimiento, al final del día la molestia sigue ahí, latente. Si esta situación te resulta conocida y llevas conviviendo con ella más de tres meses, ya no estamos hablando de un simple «tirón» o una lumbalgia aguda; estamos ante un cuadro de dolor lumbar crónico.

Entender qué está ocurriendo en tu columna es el primer paso —y el más importante— para recuperar tu calidad de vida. Muchas personas llegan a consulta frustradas porque piensan que su espalda es «débil» o que simplemente es algo propio de la edad, pero la realidad es mucho más compleja y, afortunadamente, tratable.

En este artículo vamos a desgranar, con la experiencia que nos da la práctica clínica diaria en fisioterapia, qué está provocando realmente ese dolor persistente, diferenciando entre mitos y realidades anatómicas.

¿Qué diferencia al dolor lumbar crónico del agudo?

Antes de profundizar en las causas, es vital hacer una distinción temporal. La mayoría de las personas sufrirá un episodio de dolor lumbar agudo en algún momento de su vida; es ese dolor intenso que aparece tras un mal gesto o un esfuerzo y que suele remitir en unos días o pocas semanas.

Sin embargo, cuando nos preguntamos qué hacer si el dolor lumbar lo tengo siempre, la respuesta cambia. El dolor crónico se define por una duración superior a las 12 semanas. Aquí, el dolor ya no funciona solo como una señal de alarma de «tejido dañado», sino que a menudo el propio sistema nervioso se vuelve hipersensible, perpetuando la sensación dolorosa incluso cuando la lesión original ya ha cicatrizado.

Principales causas mecánicas y degenerativas

La gran mayoría de los casos de lumbalgia crónica tienen un origen mecánico. Esto significa que hay estructuras en tu columna (huesos, discos, ligamentos o músculos) que no están trabajando armónicamente. Veamos qué provoca la lumbalgia crónica desde el punto de vista estructural.

1. Enfermedad degenerativa del disco

Nuestros discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras. Con el paso del tiempo, estos discos tienden a deshidratarse y perder altura. Es un proceso natural del envejecimiento (como las canas), pero en algunas personas genera inestabilidad y dolor. Al perder altura el disco, las vértebras se acercan demasiado, modificando la mecánica de la columna y pudiendo irritar las estructuras vecinas.

2. Artrosis Facetaria (Espondiloartrosis)

Cuando hablamos de cuáles son las causas del dolor lumbar persistente, la artrosis de las articulaciones facetarias es una de las más comunes en mayores de 50 años. Las facetas son las pequeñas articulaciones que conectan las vértebras por la parte posterior. Si el cartílago que las recubre se desgasta, se produce fricción hueso con hueso, generando inflamación, rigidez matutina y dolor que suele empeorar al arquear la espalda hacia atrás.

3. Hernias discales y protrusiones

Seguro que has oído hablar de ellas. Ocurre cuando el núcleo gelatinoso del disco se desplaza hacia afuera, pudiendo presionar las raíces nerviosas. Aunque muchas hernias se reabsorben solas o dejan de doler con el tiempo, si la compresión nerviosa se mantiene o genera una inflamación química constante alrededor del nervio, el dolor puede cronificarse y, a menudo, irradiarse hacia la pierna (ciática).

4. Estenosis del canal lumbar

Esta condición implica un estrechamiento del espacio por donde viaja la médula espinal o las raíces nerviosas. Es muy característico en personas mayores que sienten que deben sentarse o inclinarse hacia adelante después de caminar un rato para aliviar el dolor y el hormigueo en las piernas. La estenosis es una causa frecuente de pérdida de movilidad y autonomía si no se trata adecuadamente.

El papel crucial de los músculos y la postura

No todo es «hueso y disco». De hecho, en nuestra experiencia clínica, gran parte del dolor crónico se debe a cómo usamos nuestro cuerpo a diario. La estructura puede tener desgaste, pero si la musculatura funciona bien, a menudo no hay dolor. El problema surge cuando fallan los soportes dinámicos.

Debilidad del Core y Sedentarismo

La columna lumbar no está diseñada para soportar cargas sola; necesita un corsé muscular (abdominales, multífidos, suelo pélvico y diafragma) que la estabilice. El estilo de vida sedentario atrofia esta musculatura. Sin ese soporte, cualquier movimiento cotidiano, como levantar una bolsa de la compra, recae directamente sobre los ligamentos y discos, generando microtraumatismos constantes.

Desequilibrios Posturales

Pasar 8 horas sentados frente al ordenador modifica la curvatura natural de la lumbar (lordosis). Esto provoca que ciertos músculos se acorten (como el psoas) y otros se inhiban (como los glúteos). Esta «amnesia glútea» obliga a la zona lumbar a trabajar el doble para compensar, generando un ciclo de sobrecarga y dolor que no se soluciona con pastillas, sino con reeducación postural.

¿Qué enfermedades producen el dolor lumbar más allá de la columna?

Es fundamental tener en cuenta que, en ocasiones, el dolor de espalda es un síntoma reflejo de una patología en otro órgano o sistema. Cuando los pacientes nos preguntan qué enfermedades producen el dolor lumbar que no tengan que ver con los huesos, debemos considerar:

  • Enfermedades renales: Los cálculos renales o infecciones de riñón pueden manifestarse como un dolor intenso en la zona lumbar alta o los flancos.

  • Endometriosis y problemas ginecológicos: En las mujeres, el tejido endometrial fuera del útero o fibromas pueden causar dolor lumbar cíclico o crónico que a menudo se confunde con problemas musculares.

  • Enfermedades inflamatorias reumáticas: Patologías como la espondilitis anquilosante causan una inflamación crónica de las articulaciones de la columna y la pelvis (sacroileítis). A diferencia del dolor mecánico, este dolor suele empeorar con el reposo y mejorar con la actividad.

  • Problemas viscerales: A veces, problemas digestivos severos pueden referir dolor hacia la espalda debido a la inervación compartida.

Factores de riesgo psicosociales: La conexión mente-cuerpo

Este es quizás el punto más ignorado y uno de los más relevantes. El estrés, la ansiedad y la depresión no solo «están en la cabeza»; tienen efectos fisiológicos reales. El estrés crónico aumenta la tensión muscular y altera la química cerebral, haciendo que el cuerpo sea más sensible a las señales de dolor.

Si estás atravesando una etapa de mucha carga laboral o emocional, es probable que tu umbral del dolor baje. Además, el miedo al movimiento (kinesiofobia) es muy común en pacientes crónicos: por miedo a que duela, te mueves menos; al moverte menos, te debilitas más y te duele más. Romper este círculo vicioso es parte fundamental de la terapia.

Señales de alerta: ¿Cuándo acudir al médico de urgencia?

Aunque el dolor lumbar crónico rara vez es una emergencia vital, existen ciertas «banderas rojas» que indican que debes buscar atención médica inmediata, ya que podrían señalar una patología grave subyacente:

  1. Pérdida de fuerza progresiva en las piernas o pies (caída del pie).

  2. Anestesia en silla de montar: Pérdida de sensibilidad en la zona genital o anal.

  3. Incontinencia o dificultad para orinar/defecar (Síndrome de Cola de Caballo).

  4. Fiebre asociada al dolor de espalda (posible infección).

  5. Pérdida de peso inexplicable o dolor que no mejora en ninguna postura, ni siquiera en reposo nocturno.

  6. Antecedentes de cáncer o uso prolongado de corticoides.

Diagnóstico y abordaje terapéutico: El camino a la recuperación

Para tratar el dolor lumbar crónico, primero hay que ponerle nombre y apellidos a la causa. Esto se logra mediante una historia clínica detallada, exploración física y, si es necesario, pruebas de imagen (Resonancia Magnética o Rayos X). Sin embargo, recuerda: una resonancia puede mostrar una hernia, pero eso no significa que la hernia sea la única culpable de tu dolor actual. Tratamos personas, no resonancias.

El enfoque moderno huye del reposo absoluto. Quedarse en cama es, generalmente, lo peor que puedes hacer por tu espalda crónica. El tratamiento debe ser activo y multimodal.

Fisioterapia y Osteopatía

La terapia manual es muy efectiva para reducir el dolor a corto plazo, movilizar articulaciones rígidas y relajar la musculatura tensa. Sin embargo, para resultados a largo plazo, el tratamiento del dolor de espalda y articulaciones debe combinar estas técnicas manuales con un programa de ejercicio terapéutico supervisado. El objetivo es devolver la confianza al paciente en su capacidad de movimiento.

Ejercicio Terapéutico y Control Motor

No vale cualquier ejercicio. Se trata de «reprogramar» tu cerebro para que active los músculos correctos en el momento adecuado. Ejercicios como el Pilates clínico o el trabajo de fuerza específico para la cadena posterior han demostrado una evidencia científica robusta en la reducción del dolor y la discapacidad.

Farmacología e Intervencionismo

En fases de agudización del dolor crónico, los antiinflamatorios o relajantes musculares pueden ayudar a romper el ciclo de dolor-espasmo, pero no solucionan la causa raíz. En casos más severos, las Unidades del Dolor pueden valorar infiltraciones o rizólisis, aunque siempre deberían ser un complemento a la rehabilitación física, no un sustituto.

Consejos para convivir y mejorar la lumbalgia crónica

Si te preguntas cómo empezar a mejorar desde hoy, aquí tienes pautas básicas basadas en la evidencia:

  • Mantente activo: El mejor ejercicio para la espalda es aquel que se hace. Caminar, nadar o montar en bicicleta son buenas opciones de bajo impacto.

  • Higiene postural: No se trata de estar «tieso» como un robot, sino de variar la postura. La mejor postura es la siguiente. Si trabajas sentado, levántate cada 45 minutos.

  • Control de peso: El sobrepeso añade una carga mecánica extra a tus discos y articulaciones, acelerando su desgaste.

  • Gestiona el estrés: Técnicas de respiración diafragmática o mindfulness pueden ayudar a reducir la tensión muscular generalizada.

  • Deja de fumar: El tabaco reduce el flujo sanguíneo a los discos vertebrales, acelerando su degeneración y dificultando la curación de tejidos.

El dolor lumbar crónico es un desafío, pero no es una condena. Con el diagnóstico correcto y un plan de acción que involucre terapia física, cambios de hábitos y ejercicio, la gran mayoría de los pacientes logran reducir drásticamente su dolor y recuperar una vida plena y activa. No normalices vivir con dolor; busca ayuda profesional y empieza a moverte hacia tu recuperación.

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Sobre el autor del texto

Ana carabel fisioterapia

Soy fisioterapeuta y durante años he trabajado en clínica privada, donde además tuve la oportunidad
de dirigir equipos de fisioterapeutas

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